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Las diferencias claves entre Hamás y palestinos

El conflicto palestino-israelí sigue siendo uno de los más complejos y peligrosos del mundo. Pero hay que comprender algo: Hamás no representa a los palestinos.

Hamás, conocido como el Movimiento de Resistencia Islámica, se encuentra en el centro de una compleja y prolongada disputa en el conflicto palestino-israelí. Sus orígenes se remontan a la Primera Intifada en 1987, un levantamiento palestino contra la ocupación israelí. Desde entonces, ha mantenido una posición de violencia extrema luchando por la liberación de Palestina. Sus milicias, llamadas Brigadas Al Qassam, fueron fundadas en 1991 y están lideradas por el comandante Mohammed Deif y desde 2007 tienen el control de la Franja de Gaza. Hay que comprender que Hamás no son los representantes del pueblo palestino, de hecho, este grupo político extremista no forma parte del gobierno Palestino, no forma parte de ninguna estructura gubernamental u oficial de Palestina. Hamás es una de muchas organizaciones político-militares que hay actualmente en Palestina. 

Por otro lado, existe Al-Fatah, organización político-militar fundada en 1959 por activistas de la diáspora palestina, entre ellos se encontraba Yasser Arafat, y aunque al inicio utilizaron la vía armada, el partido comenzó a buscar vías diplomáticas en la década de los 80, que condujeron a los Acuerdos de Oslo y a la propuesta de una solución al conflicto con el establecimiento de dos Estados, un acercamiento que fue rechazado por Hamás. 

Este conflicto interno ha generado consecuencias devastadoras para el pueblo palestino, exacerbando la fractura política y socavando la lucha por la autodeterminación. A lo largo de los años, Hamás ha consolidado su control sobre la Franja de Gaza, mientras que Al-Fatah mantiene su presencia en Cisjordania, lo que ha llevado a una división geográfica y política cada vez más profunda entre las dos facciones.

La rivalidad entre Hamás y Al-Fatah no se limita solo a las diferencias ideológicas, sino que se arraiga en una lucha de liderazgo y poder. Ambas facciones buscan mantener el control sobre los recursos y el apoyo popular. Para Yousef Munayyer, jefe del programa Palestina/Israel del Centro Árabe de Washington D.C. (ACW por sus siglas en inglés), quien fue entrevistado por la BBC, apunta que “Los dos se oponen a la ocupación israelí de los territorios palestinos, pero ambos creen en distintas formas de conseguir sus objetivos y las diferencias fundamentales son irreconciliables”. El experto reconoce que los Acuerdos de Oslo fue lo que marcó uno de los puntos de no retorno. 

La falta de un liderazgo unificado y una estrategia coherente ha debilitado la posición de los palestinos en su lucha por la autodeterminación y ha generado descontento entre la población. La incertidumbre sobre el futuro de la Autoridad Palestina y el liderazgo de Hamás plantea interrogantes cruciales sobre el camino a seguir en la búsqueda de una solución sostenible y duradera para el conflicto.

Algunos observadores plantean que Israel se ha beneficiado de la grieta política que existe entre Hamás y Al-Fatah y que incluso la incentiva para “debilitar al enemigo”. Mientras tanto, el estado de Israel sigue cometiendo crímenes de guerra, afectando en su mayoría a niños. Luego de los ataques de Hamás han cortado el suministro de luz, agua y alimentos a la Franja de Gaza. Al menos 70 barrios palestinos están en ruinas y familias enteras han sido exterminadas durante los últimos nueve días de conflicto armado. 

El escenario es complejo porque persiste la pregunta sobre quién representa realmente a los palestinos y de momento hay que comprender que hay una guerra mediática y de desinformación, porque quienes están siendo masacrados son palestinos.

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