Las formaciones políticas Compromís y Sumar han planteado trasladar la próxima Asamblea General de Naciones Unidas a la ciudad de Alicante, dejando a un lado la tradicional sede en Nueva York. La iniciativa, que tiene un fuerte componente simbólico, busca dar visibilidad internacional y promover una diplomacia descentralizada, alejada del centralismo habitual en la organización de grandes eventos internacionales.
Compromís, es una coalición valenciana de izquierdas, ecologista y valencianista, y Sumar, plataforma política estatal liderada por Yolanda Díaz que agrupa a diversas fuerzas progresistas, defienden que esta propuesta abriría un debate sobre la posibilidad de diversificar la representación internacional y acercarla a diferentes territorios.
Dicha propuesta cobra especial relevancia tras la reciente decisión de Estados Unidos de negar visados a funcionarios palestinos que debían participar en la Asamblea General de la ONU. Este veto ha generado críticas internacionales y ha sido considerado un obstáculo para la participación plena de Palestina en los foros multilaterales.
En este contexto, el portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, ha sugerido también trasladar la Asamblea a Ginebra, con el objetivo de sortear la influencia de Estados Unidos en la sede neoyorquina. Urtasun ha denunciado el «genocidio en curso en Palestina» y ha apoyado la flotilla humanitaria que partió de Barcelona, al tiempo que exigió sanciones contra Israel, un embargo de armas y la retirada de la embajadora española en Tel Aviv.
Aunque el traslado de la Asamblea General a Alicante o Ginebra enfrenta limitaciones prácticas y protocolares, ambas propuestas ponen sobre la mesa la discusión acerca de la centralización del poder en la ONU y la necesidad de garantizar una representación más justa y plural en la diplomacia internacional.




